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Sumario

Introducción
Lo peor no son las cuestas
Alimento para el espíritu
Los pioneros
Una máquina rebelde
Vida Nómada
Motivación
Mágico Engranaje
Antes de Subirse a la Bici
Destinos
El Paisaje es todo Ventanilla
Mecánica y Mantenimiento en Ruta
Datos de Interés
 

 

Otros Reportajes

Cicloturismo
La Aventura de viajar en libertad
Texto y Fotos: Juanjo Alonso ("Capitán Pedales")
 
 Lo peor no son las cuestas
 
Desierto de Utah (EE.UU.) © Juanjo Alonso

Una vez me asaltaron a mano armada unos bandidos en el norte de Tailandia en pleno día y se llevaron todo lo que llevaba, incluida la bicicleta. Sentí tanto miedo viendo aquellas armas delante del pecho pensando que apretarían el gatillo que las piernas no pudieron sujetarme de pie. Cicloturismo es miedo.

Mientras recorría en bicicleta la selva del Amazonas brasileño dormía cada noche hundido en el lodo y pedaleaba untado completamente del fango asqueroso de los pantanos para evitar las picaduras de los insectos, y a pesar de todo sufrí las consecuencias de un brote de malaria agravado por problemas hepáticos al beber agua en mal estado. Cicloturismo es sufrimiento.

Camino de Santiago - Brea (Lugo) © Juanjo Alonso

En una ocasión perdí el buen rumbo en el desierto del Sahara a causa de una tormenta de arena que se tragó totalmente las balizas del camino de tierra y estuve tres días sin agua ni comida. Cicloturismo es desesperación.

Un atardecer en el desierto australiano monté la tienda sobre una madriguera de escorpiones que, por supuesto, invadieron la pequeña casa de plástico donde tenía previsto dormir. Fue una de las noches más largas de aquel viaje. Cicloturismo es pánico.

El accidente más grave y espectacular que he sufrido viajando en bicicleta fue en el norte de la India, cuando choqué contra un autobús de pasajeros. Los destrozos del equipaje y la bici los reparé pronto, pero el brazo y la pierna tardaron bastantes días en estar listos para seguir pedaleando. Cicloturismo es riesgo.

Pelegrina (Guadalajara) © Juanjo Alonso

Uno de los mejores amaneceres que recuerdo durmiendo junto a una bicicleta con alforjas fue en mi primer viaje cicloturista por las geografías de Cazorla, en Jaén. Era una helada mañana de primavera y al abrir los ojos descubrí a mi lado un enorme ciervo olfateando la hierba. Hasta que el animal se asustó y desapareció en el bosque creía que estaba dentro de un sueño porque nunca había sentido tan fuerte el poder de la naturaleza. Cicloturismo es vida salvaje.

Continúa


 

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