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Su
organización social es compleja y me impacta su ancestral
costumbre de momificar a los valientes guerreros caídos en
combate con los que conviven varias generaciones y exhiben a los
amigos y visitantes. Durante estas semanas de transcurrir sin
rumbo, vivo los misterios tenebrosos de la selva, la lección de
los hechiceros con sus ritos y fórmulas mágicas, y los
sortilegios y modos de matar de los feroces guerreros; también
aprendo a ver la necesidad del ser humano en busca de la
proteína animal representada en la región por enormes aves
parecidas al avestruz y denominadas Casuaris que junto a
algunos pequeños reptiles, están en la dieta de los papúes.
La función
misionera en la zona queda restringida únicamente a evitar
conflictos intertribales permanentes, venganzas personales, y
supresión de algunos modos tradicionales de vida, así como
ciertas prácticas sexuales no admitidas en la moral
evangelizadora. Mí comunicación en Irian la había basado en
el conocimiento del inglés que tenía un joven porteador al
haber vivido algunos años en la misión. Los testimonios de
numerosos danis, misioneros y miembros del ejército
indonesio me llevaron a mantener que el canibalismo en algunas
regiones de la isla existe aún en nuestros días.
Personalmente
jamás yo había tomado parte en algún festín de carne humana,
ni había hallado un caníbal que quisiese prestarse amablemente
a las exigencias de mí cámara, cuando se hallase en el
ejercicio de sus funciones. Pero los numerosos hechos que había
podido comprobar, no dejaban lugar a duda sobre la realidad de
esas abominables costumbres en diversas regiones del país. Es
necesario precisar, que el canibalismo no impera en todos los
pueblos de papuasia. Hay tribus numerosas que sienten hacia él
un horror tan vivo como nosotros.
Mí
continuación hacía Australia limitaba en el tiempo mí
estancia en Papua, así que procedí a salir del país a través
de las islas Célebes o antiguo reino de Makasar, antes de
llegar a las selvas y desiertos australianos. Mí corazón se
había enamorado de este verdadero y auténtico museo humano
anclado en la prehistoria que es Irian Jaya y me prometí el
regreso lo antes posible.
Continúa
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