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Siguiendo
hacia el Sur el paisaje no deja de suscitar asombro e
incertidumbre. La Laguna Colorada es uno de los prodigios
ocultos de la naturaleza boliviana que se cuela por la asombrada
retina. Su llamativo color rojizo es debido a los
microorganismos que contiene el agua en suspensión y es
considerada como el mayor hábitat de flamencos rosados de
América. Cuando un grupo de éstos levanta el vuelo, su aleteo
tiñe el cielo de rosa bermellón robando la atención del mas
distraído de los mortales.Cerca de
esta laguna es interesante visitar un lugar conocido como el
Cráter del Sol de Mañana, donde seremos testigos de como se
liberan las fuerzas del interior terrestre en forma de fumarolas
y géisers ardientes envueltos en un inconfundible olor a
azufre.

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A los enamorados de las cumbres se les presenta la
ocasión de ascender a pie o sobre ruedas hasta los 6.000 metros
del volcán Uturumcu, pues una pista de acceso a una
explotación minera conduce hasta las proximidades de su cima,
desde la que se consigue una panorámica del territorio
realmente turbadora. Para los menos atrevidos, una caminata por
los sensacionales cañones de la región es también sumamente
interesante.
Algo mas al Sur, estas
tierras altas se van transforman en un paisaje surrealista y
fantasmagórico, estamos alcanzando las zonas más remotas y
gélidas del país. Sin solución de continuidad sale al paso el
desierto Tártaro, sembrado de caprichosas formaciones rocosas
expulsadas por la actividad de los volcanes y moldeadas a su
antojo por el viento, en el que la sensación de vacío y de
silencio llegan a "mascarse". Estamos acercándonos a
la frontera sur con Chile entre suaves colinas y altos volcanes,
mezclados con el marrón de una tierra tremendamente hostil,
buscando el paso más acertado persiguiendo las rodaduras de
anteriores aventureros...
Continúa

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