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La
Cordillera Occidental hace de frontera natural con Perú y Chile
y, desde el lago Titicaca, salpica de volcanes, salares, lagunas
y desiertos toda la zona sur del Altiplano a la que se denomina
Sud Lípez. Esta sobrecogedora región es uno de los más
íntimos y mejor guardado secreto de nuestro planeta. No será
difícil toparse entre sus confines con llamas, vicuñas,
alpacas, zorros, grandes roedores, cóndores y posiblemente con
el temido puma.
La primera
sorpresa natural con la que se tropieza en este territorio
lejano de todas partes es el Parque Nacional Sajama. El Parque
toma el nombre del volcán Sajama, que con sus 6.542 metros es
el nevado mas alto de Bolivia y el segundo volcán mas elevado
del mundo. Su estampa altanera y solitaria es fácilmente
reconocible desde la distancia.
Las faldas del nevado están
tejidas por atrevidos bosques habitados por variada fauna
autóctona, y por un curioso laberinto de grandes rocas
erosionadas que configuran la llamada Ciudad de Piedra. Es un
escenario de ríos y lagunas, así como de fuentes termales,
ideales para recuperarnos del ascenso al nevado con un
tonificante baño sulfuroso. Dos días, buena aclimatación
previa y material adecuado para su ascenso serán necesarios si
queremos tocar “el tejado” del país.
Interesantes
restos arqueológicos se diseminan por toda la zona, entre ellos
destacan los “Chulperios”, que son construcciones de adobe
decoradas con vivos colores en donde los Aymaras enterraban a
sus muertos, y en algunos de los cuales aun pueden verse restos
humanos.
Por otro lado, como testigos inertes del intenso pasado
colonial que vivieron estos lugares, permanecen en pie coquetas
iglesias en las escasas poblaciones de la región, muestra de
aquella imposición exterior que hoy se traduce en
significativos cultos sincréticos
Es al Sur de
este parque cuando el viajero se interna en la trastienda del
vasto desierto del Sud Lípez. Este fascinante páramo,
inhóspito y desolador está sembrado de desiertos de sal
comparables a inmensos espejos, entre perfectos conos
volcánicos que aún desprenden fumarolas y soberbias lagunas
solitarias de fogosos colores, increíblemente pobladas por aves
acuáticas a una altitud media de 4.000 metros.
Continúa

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