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Pero
volvamos a la gran meseta. Entre las fronteras de Perú y
Bolivia se asienta el mágico Lago Titicaca, del que la leyenda
cuenta... “el dios Wiracocha, apenado, dejó caer una lágrima
y así nació el gran lago sagrado”. Durante milenios el azul
de este mar interior ha sido testigo del florecimiento de las
más importantes culturas andinas. Es el lago
navegable mas alto de la tierra y en su interior alberga 36
islas. La más famosa, y posiblemente bella, es la Isla del Sol,
en la que según el mito nació el sol y según los estudiosos
germinó el Imperio Inca.
Es interesante realizar una corta
caminata al atardecer y contemplar como la luz juega con las
olas del lago teñiéndolas de color ocre cuando el sol se
sumerge entre sus aguas, y una vez llegados a las partes altas
de la isla comprobar la suave parábola que dibuja la curvatura
de la tierra sobre su superficie. La Isla de la Luna igualmente
sagrada, o la Isla de Suriquiente, son otras que también
merecen ser visitadas.
En las
riveras del gran lago los nativos Aymaras construyen desde la
noche de los tiempos las famosas balsas de totora (juncos), con
las que se realizaron y se realizan, como demuestran aventureros
de nuestro siglo, expediciones transoceánicas. Orillada al
lago, la localidad de Copacabana es el espacio de culto
socio-religioso y eje ceremonial más significativo, como así
demuestran sus multitudinarias fiestas y peregrinaciones.
Además, es
el punto de partida para las diferentes excursiones y
actividades que en torno al lago y sus islas queramos emprender.
Así mismo, al norte del lago Titicaca las faldas de la
Cordillera de Apolobamba, cuna del pueblo Kallawaya, célebre
por su medicina natural y mágica, prometen caminatas de gran
belleza atravesando aldeas y pasos de montaña que dejarán las
nubes a nuestros pies.
Continúa

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