El Valle Románico
El Plá de la Ermita, donde se localiza el Resort, ha sido fiel al plan de
ordenación urbana común a todo el Valle de Boí, conservando, casi como una localidad
más, las características urbanísticas y de construcción que distingue a esta zona. La
uniformidad de sus edificaciones, confieren un especial atractivo al Valle, que conjuga,
de manera equilibrada, espacios tan dispares como una estación de esquí y un entorno tan
rico culturalmente.
Destacan sus excelencias románicas, que han provocado que el
valle pueda convertirse algún día en un lugar Patrimonio de la Humanidad. De momento, ha
se ha propuesto para que las autoridades competentes estudien con calma la solicitud. El
Valle de Boí obliga a visitar el románico de origen italiano que hasta ahora había
ensalzado a esta comarca como una región singular en toda España.
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Existen decenas de ejemplos por todo el valle, convertidos en
inhóspitos rincones para deternerse a contemplar el arte. Uno de ellos es la pintoresca
imagen de Santa Eulalia en Erill la Vall, con su rica policromía y el grupo escultórico
de madera que representa el descendimiento. También la fuerza expresiva del pantócrator
que se exhibe en San Clemente de Taüll, famosa por su campanario adosado a la iglesia que
juega con las dimensiones de sus ventanucos para procurar aminorar el peso de la parte
superior. Ambos muestran la belleza de este estilo Románico, cuyas paredes de cal y
granito, están cargadas de simbología, a pesar de los escasos recursos que tenían en la
época. Las paredes soportan una gran carga de historia, mandadas construir por
acaudalados señores feudales que anhelaban demostrar su status y
"lavar" al mismo tiempo sus pecados.