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Reflexiones sobre
una bici
Texto y fotos: Juan Antonio Alegre Muñoz.
TESTIGO DE
CULTURAS
Conocí
gente anónima con impresionantes historias y vivencias, auténticas enciclopedias sobre
el factor humano. Sin ya un punto de partida ni de llegada, llevaban este tipo de vida por
satisfacción personal y no para tomar fotos, escribir libros o similares. Para ellos el
dinero no supone un fin, y con sólo disponer de lo justo para comer y moverse tienen
suficiente. Además, los bajos precios que caracterizan a ciertos países de Asia,
Sudamérica o África te permiten un amplio campo de acción. Es más, siempre queda el
recurso de parar un tiempo y optar a un trabajo en busca de la recuperación, tanto
económica como mental, porque a veces necesitas días para asimilar lo que estás viendo
y viviendo. Realmente sin pretenderlo son ricos pues como dice el saber popular: "No
es más rico el que más tiene sino el que menos necesita". Ellos con su mochila y
cuatro cosas más tienen lo suficiente y, lo más importante, nada imprescindible, de
forma que podrían empezar de cero pelotero sin problema, al fin y al cabo saben
sobrevivir sin tener cubierta la retaguardia. Ya comienzo a entender las razones de esa
filosofía tibetana que afirma que cuanto más escaso sea tu patrimonio, menos
preocupaciones te afligirán y aún menor será el temor a abandonar este mundo.
Recuerdo aquel tibetano occidentalizado que, en orgulloso inglés, me contaba cómo
sus paisanos derrochaban sus ahorros en lujosas joyas, dientes de oro o pieles de guepardo
de las nieves en vez de en coches, tractores o casas. Desde luego no comprendía, como
argumentaban sus vecinos, que lo primero lo pueden llevar encima y así no necesitarás
llaves para cuidar de ello, evitándote preocupaciones.
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No obstante, para llevar esta vida de trotamundos es
fundamental mantener una actitud positiva, adaptarse a los diferentes entornos, a las
comidas, a sus costumbres o a las formas de vestir; como dice ese viejo refrán
"Donde fueras haz lo que vieras". Todo ello aportando, además, una buena dosis
de sentido del humor y algo de capacidad de sufrimiento. Algunas veces más del
esperado... |