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Parece
increíble, pero los tarahumara subsisten en medio de un tierra
que roza lo inhumano, quizá esa estrategia suya de resistir
solamente con lo estrictamente necesario, apoyados en unos valores
resultantes de miles de años de sabiduría y adaptación, sea el
secreto de su perpetuación frente a otras civilizaciones ya
extinguidas. El respeto a la naturaleza que les rodea, incluso
piden perdón al hermano venado antes de ser cazado, y la
tradición del "corima": "Si tu tienes y yo lo
necesito, dame, que yo te daré cuando tu lo necesites", son
valores que fuera de la Sierra Tarahumara desafortunadamente hemos
olvidado.
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No obstante,
para el gran público, la cualidad característica por la que son
famosos los raramuri, es por su afición a las competiciones de
larga distancia. Estos, poseen una extraordinaria capacidad de
resistencia adquirida por la necesidad de comunicación y de caza
en unos parajes totalmente aislados, donde el único medio de
transporte posible son los propios pies. Por ejemplo, los raramuri
o "pies veloces", cazan al venado persiguiéndolo hasta
la extenuación del animal. Competir entre ellos es más que un
pasatiempo, carreras de 300 km. durante tres días sin parar, y en
sandalias, son algo habitual. La competencia entre dos equipos
consiste en avanzar a relevos a la vez que le van dando patadas a
una pelota de madera si son hombres, y a unos aros de trapo si son
mujeres; en ambos casos ayudados por un palito.
Estas disputas
son toda una celebración y los preparativos suponen rituales,
entrega de amuletos y magias que debiliten al contrincante… o
para que detengan las del contrario. Por su puesto, ayudados
también por los efectos del "tesgüino" y del
"pinole" (maíz tostado molido mezclado con miel y
agua). Y como no, por los desenfrenados gritos de animo de
familiares y vecinos que les acompañan, les dan agua y les
alumbran con antorchas durante la noche. En una ocasión que unos
raramuri participaron en un maratón (42 kilómetros) y no
consiguieron ganar, achacaron su derrota a que había sido una
carrera muy corta para ellos. Así es, su estrategia no es la
velocidad, sino la resistencia… ¿Alguien se atreve a
desafiarles?
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Los raramuri
mantienen su forma de vida y población practicamente de igual
forma que a la llegada de los españoles, a pesar de que el
índice de mortalidad infantil por malnutrición llega al 50%. De
momento, la llegada de nuevos viajeros que se adentran en sus
tierras permite a algunos la venta de curiosas artesanías… sin
posibilidad de regateo: como siempre, dignos, justos y esquivos se
resisten a ser engañados. En una ocasión que en pleno invierno
preguntaron a un raramuri: ¿no tienes frío?, él,
sorprendentemente contesto: "Si no tengo "zamarra"
para que voy a tener frío". Esta es su manera de entender la
vida, sencilla y cruel pero, como han demostrado, totalmente
efectiva…
Continua... >
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