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Dos agudos
silbidos terminan de colocar a cada uno en su sitio, caras de
sueño y muchos bostezos son la tónica del pasaje. No es para
menos, están dando las seis en el reloj de la Catedral y "El
Chepe" arranca de la estación de Chihuhua… Vecina de los
desiertos de Sonora y fronteriza con los parientes tejanos del
norte, Chihuahua, surgió del polvo del desierto al reclamo del
descubrimiento de ricas minas de plata. Fue campo de batalla
contra apaches y comanches, y hoy es la prospera capital del
Estado, en la que el sombrero, cinto y botas vaqueras, junto a la
música norteña, son sus populares señas de identidad.
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La mejor
presentación de la ciudad puede comenzar con una visita, guiada,
al Palacio del Gobierno, en donde toda la historia del Estado esta
narrada en artísticos murales, desde la llegada de los españoles
al territorio, hasta el triunfo de la revolución Mexicana. Esta
"enciclopedia" pintada en paredes y techos nos
conducirá por las apasionantes crónicas de un pasado de sangre e
ideales, que después podremos palpar a la vuelta de cada esquina;
paseando por la Plaza de Armas, bajo la sombra de la Catedral, que
fue financiada durante cien años por las aportaciones de los
mineros; continuando por la concurrida Plaza Hidalgo, en donde por
unos pocos pesos te dejan las típicas botas camperas como un
espejo… "las mejores para trotar caminos son las de cuello
de toro o de mula", comenta uno de los boleros
(limpiabotas).
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Hay que
visitar también la Iglesia de San Francisco Javier, donde fue
inicialmente sepultado el cuerpo decapitado del Padre Hidalgo,
"el cura libertador de México", pues su cabeza fue
expuesta durante años por los españoles como escarnio;
asombrándonos con el Acueducto jesuita; y con otros diferentes
atractivos históricos, arquitectónicos y artísticos. Pero sin
duda, el destino que más interés despierta de la ciudad es la
Casa Museo de Pancho Villa, en donde vivió hasta su muerte, en
1981, su viuda doña Luz del Corral. Esta visita es un apasionado
regreso a los momentos claves de la Revolución Mexicana a través
de documentos, fotografías, armas e, incluso, del coche en el que
fue asesinado Villa.
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Estoy de
acuerdo, desde luego que un paseo a lo largo de tantos siglos
tiene necesariamente que despertar el apetito. Así que, no se
hable más, una vez elegido el restaurante, se puede abrir boca
con una "picosa" botana bien cargada de chile, tomate y
cebolla; de plato fuerte continuar con un corte de carne
acompañado de papa asada, granos de elote y calabacita; y para
los más golosos, rematar con una cajeta de membrillo o un pastel
de nuez y miel sobre galleta… Sobran comentarios. ¡Ah!, como
"digestivo" un sorbito de de Sotol (licor
destilado de cactus) será el mejor de los colofones.
Continua... >
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