Introducción
Laboratorio Volcánológico
Cráteres de Agua de Agua Dulce
Ventanas al Centro de la Tierra
La Posada de los Vientos
¡Ahí Sopla!
Guía Práctica
Otros Reportajes |
Islas Azores
GUARIDA DE TEMPESTADES
La Posada de los Vientos
Debido a su situación y los vientos
dominantes los puertos de sus islas fueron punto de escala y aprovisionamiento para
galeones en los largos viajes de exploración y comercio hacía el nuevo continente. Es el
caso del histórico castillo de Sao Joao Baptista, construido por Felipe II en Terceira,
para dar protección a las naves que camino de Europa recalaban cargadas de botín. Por
esta razón las aguas de las Azores también fueron campo de negocio para piratas y
corsarios de fortuna, en las que tuvieron gran actividad y en las que hundieron varios
navíos que, dicen, todavía almacenan tesoros en sus bodegas. Dos siglos atrás también
recalaban en Faial balleneros americanos que refrescaban a sus tripulaciones y contrataban
arponeros azorianos, famosos por su valor y destreza. Igualmente, el primer vuelo
transatlántico también hizo escala en esta isla, y así siguió haciéndose por los
atrevidos "clippers" de cuatro hélices que enlazaron América y Europa durante
años. Actualmente Fail sigue siendo posada de respiro para los últimos soñadores que
cruzan el Atlántico a vela, la bahía de Horta, a modo de gran anfiteatro marino, da
cobijo y descanso a los veleros que se atreven con la travesía del gran océano. En los
muros de la bocana del puerto pueden admirarse infinidad de coloridos murales pintados por
navegantes de todos los continentes, costumbre que se ha convertido en augurio de buena
suerte. Son pasajeros del viento que impregnan a esta ciudad de un magnetismo especial, y
que encontraremos condensado en el Café Sport. Este legendario café es un sencillo local
de irrenunciable visita, en el que marineros y nómadas de todas las lenguas se reúnen
desde el siglo pasado para intercambiar informaciones y aventuras. Peter, su dueño, ha
ido coleccionando durante años, originales formas de artesanía grabadas a mano en
dientes de cachalote, con los que ha formado un interesantísimo museo de lo que fue en su
día entretenimiento de marineros en horas de asueto. También tiene fama internacional su
particular Gin Tonic
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Hostigados por el aislamiento, sus
pequeños pueblos están volcados por completo al mar y la tierra. De profundo
recogimiento, estos mantienen muy arraigadas manifestaciones de gran fervor popular fruto
de un pasado de resistencia y tradición, palpable en sus fortificaciones y latente en las
de gran devoción fiestas del Espíritu Santo. Siempre encontraremos frescos ramos de
flores en los pequeños panteones, conocidos como "Misterios", que se
desperdigan por los rincones de las ciudades. Una rica arquitectura militar, religiosa y
colonial se levanta en todas y cada una de sus ciudades. Tras el devastador terremoto que
en 1.980 destruyó por completo la ciudad del Agra do Heroismo en Terceira, esta fue
reconstruida con tal empeño que tres años después fue declarada Patrimonio Mundial por
la UNESCO. Un paseo sin prisa nos dará constancia de lo acertado de este titulo.
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El carácter del isleño es
extraordinariamente noble y enraizado, lo que se traduce en sincera hospitalidad hacia el
visitante. De gran interés es pasarse por alguna taberna marinera donde, a la vez que
degustamos algún pescado recién traído a puerto, seguro surge la conversación con
algún viejo marinero que guardara mil historias que contar en su memoria. |