Introducción
Laboratorio Volcánológico
Cráteres de Agua de Agua Dulce
Ventanas al Centro de la Tierra
La Posada de los Vientos
¡Ahí Sopla!
Guía Práctica
Otros Reportajes |
Islas Azores
GUARIDA DE TEMPESTADES
Cráteres de Agua de Agua Dulce
Los últimos vestigios para muchos, de lo
que fue la mitológica Atlántida, están custodiados por enrevesados y abruptos litorales
que esconden en el interior amplios cráteres convertidos en lagunas. En San Miguel estos
son sobrecogedores, gigantescas calderas colmadas de agua como el Lago do Fogo, las Sete
Ciudades y la Lagoa dos Furnas, están incrustadas en escarpadas serranías atiborradas de
frondosa vegetación. Fruto de ese origen volcánico la tierra que pisamos en las Azores
todavía sigue caliente y respira fogosa. Es tradición del pueblo de Furnas cocinar su
apetitoso "cocido" por medio del enterramiento del puchero que, durante horas,
se guisará gracia a la alta temperatura del ardiente suelo. Mientras damos tiempo de
cocción a esta ecológica cocina, podemos pasear por sus proximidades en donde se generan
altos chorros de vapor de agua que difuminan todo el entorno.
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El clima marítimo y suave del que se
beneficia el archipiélago por la influencia de la corriente del golfo a dado lugar a
varios ecosistemas de exuberante vegetación. Destaca un nutrido grupo de flora endémica
y, especialmente, la indiscriminada eclosión de mantos de hortensias que brotan por todos
los rincones en pimavera. Increíble resulta esa exhibición en la isla de Flores. El
nombre le viene por la ostentación que durante los meses de verano hacen millones de
flores, que llegan a maquillar obsesivamente cada recoveco de su arrugada orografía.
Cobijados entre ellas se abre siete cráteres rebosados por sus respectivas lagunas, que
van escurriéndose hasta convertirse en elegantes saltos de agua de centenares de metros,
vertidos al vacío hasta estrellarse en tranquilas pozas o en el propio mar. |