El Distrito de los Lagos o
Salzkammergut (“Estados de la sal”) es un área de altas
montañas y glaciares perpetuos, tranquilos lagos y valles
sembrados de pequeños pueblecitos, situada al sureste de
Salzburgo. Zona virgen de polución, en pleno contacto con la
naturaleza, que ofrece innumerables ocasiones para realizar
paseos a pie o en bici, en barco, o practicar diferentes
deportes como la vela, el senderismo, el mountain bike, la
escalada, el parapente, etc.
Antes era el lugar preferido de los
Habsburgo para veranear. Ahora la mayoría de las ciudades y
pueblos de la zona son lugares modestos y tranquilos durante la
mayor parte del año, excepto en verano cuando reciben un
aluvión de turistas.
Aquí todo huele a limpio, a
tranquilidad, y todo el mundo parece sentirse encantado. Es una
imagen idílica: magníficos prados llenos de flores, picos
nevados, chalés de fantasía engalanados de geranios... Cada
lago es diferente y cada uno nos sorprende por algo, uno por su
color, otro por su extensión, otro por su serenidad, aquél por
la aldea que acoge, o por sus vistas magníficas.

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Bad Ischl, por ejemplo, es una
bellísima ciudad convertida en balneario, que en su día fue la
residencia oficial veraniega del Emperador Francisco José. St.
Wolfgang, Gmunden, son ciudades de libro de cuentos a orillas de
lagos bellísimos como el Attersee, el Traunsee o el Mondsee.
Pero sin lugar a dudas la más bella de todas estas localidades
es Hallstatt. Situada entre el Hallstatter See y los montes
Dachstein, cuenta con las minas de sal más antiguas del mundo.
El lago se encuentra encajonado entre dos altas montañas y la
carretera que lo bordea goza de vistas espectaculares. Es la
verdadera joya del Salzkamergut y, a pesar de recibir gran
cantidad de turistas, se encuentra aislada sorprendentemente del
bullicio. Un lugar de calma, de paz, de relax, donde descansar
el cuerpo y el espíritu y llenarse de todos los colores y toda
la belleza del entorno
Si se encuentra saciado de
monumentos, penetre en esta región para disfrutar de su
paisaje, el título no es una exageración. El paisaje es
grandioso y la luz natural sorprendente. Comprobará que en
ningún otro lugar la unión entre lagos y montañas es tan
romántica, sublime y maravillosa.
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