Lo primero que sorprende de Austria
es la variedad. A pesar de ser uno de los países más pequeños
de Europa, con poco más de 85.000 km2,
puede presumir de reunir una gran diversidad regional que va
desde los Alpes tiroleses hasta las llanuras del Burgenland.
Variedad que no solo se refleja en su paisaje sino también en
sus ciudades y pueblos, que disponen de una sorprendente oferta
cultural, culinaria, recreativa y deportiva. Austria ya no es
solo su capital, Viena, o sus dos típicas joyas, Salzburgo e
Innsbruck, otras capitales menos conocidas como Linz, Graz o
Bregenz, son igual de importantes en cuanto a su nivel de
vitalidad y cultura.
Situada en pleno centro de
Europa, limita nada menos que con ocho países: Alemania, Suiza,
Liechtenstein, Italia, Eslovenia, República Checa, Eslovaquia y
Hungría. Esta característica le ha proporcionado otra gran
diversidad de influencias, tanto culturales como artísticas o
políticas, que han colaborado también en configurar esa
personalidad nacional tan definida.
País conservador y un poco
fuera del tiempo, apegado a sus costumbres y valores
tradicionales. ha pasado por varias épocas de cambio e
incertidumbre durante el siglo XX y en la actualidad, tras la
victoria del partido ultraderechista de Haider el futuro del
país vuelve a estar en el aire. Pero a decir verdad, la
mayoría de los austriacos permanecen impasibles ante el cambio,
en sus ciudades no se palpa ningún tipo de xenofobia,
extremismo o tensión, y la hospitalidad y amabilidad de sus
gentes sigue siendo la nota predominante en cualquier lugar. Sus
ciudades son limpias, sus gentes encantadoras. Austria es un
país tranquilo, seguro, accesible, cualidades todas que, hoy
por hoy, son uno de los mejores reclamos publicitarios para el
turismo.

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El otro gran reclamo es la
música. Cuna de grandes compositores como Mozart, Strauss,
Haydn, Austria es famosa mundialmente por sus festivales, sobre
todo los de verano, aunque estos se extienden a lo largo del
año por todo el país, destacando sobre todo los de la capital,
Salzburgo y Bregenz.
Para muchos Austria les
cautivará por su capital, Viena, ciudad monumental donde las
haya, llena de historia, plagada de huellas de los Habsburgo,
con sus museos y palacios, su fastuosa arquitectura y su
abundante arte religioso. Para otros Austria les evocará sus
tradiciones, su historia, sus leyendas... Y para todos, en fin,
les sorprenderá por su paisaje, que hay que ver para creer.
Austria es ante todo un mundo maravilloso de lagos, ríos,
montañas y valles. Un paisaje alpino sin igual en el Tirol y
sus alrededores, verdes parajes repletos de bosques,
impresionantes glaciares o suaves colinas junto al Danubio.
Tierra de contrastes,
naturales y culturales. Tierra de múltiples posibilidades.
Austria, en definitiva, puede reunir al admirador del tipismo y
forma de vivir de los austriacos, al turista deseoso de saborear
sus monumentos, al melómano ávido de conciertos o al
ecologista fascinado por su paisaje. Y todos, lo podemos
asegurar, quedarán satisfechos.