Introducción
Perdidos en Ningún Sitio
Locos de la Montaña
Una Buena Lección
Prevenir para no perderse
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PERDIDOS...
"En la Boca del
Lobo"
Entrevista a Eduardo Bermejo y Eloy Catalán,
montañeros.Una buena Lección
¿Qué se necesitaba más, equilibrio
mental o poderío físico para combatir la situación extrema?
Los dos aspectos son muy importantes, pero sobretodo quien manda es la cabeza, es la
que te ayuda a poder físicamente. Caminar sobre nieve profunda rodeados por la niebla y
la ventisca es caer en una tela de araña que te envuelve y te va enredando más y más.
Es como estar en mitad de la nada, en mitad del blanco más absoluto es una espiral que
parece no tener fin. Por eso, es fundamental estar tranquilo, tomar las decisiones en
conjunto y finalmente hacer caso al instinto, que es el que te da fuerzas para no
rendirte.
¿Os llegasteis a derrumbar en algún
momento?
Derrumbarnos totalmente no, aunque había momentos malos en los que nos animábamos
mutuamente. Alguna noche Eloy llegó a delirar por el cansancio. Los peores momentos
aparecen cuando te acuerdas de los de casa, sabes que hay gente esperándote y que lo
estarán pasando mal. La verdad es que ese pensamiento también te da mucha fuerza.
Llegamos a estar a un diez por ciento, pero también a un doscientos por ciento de
nosotros mismos. Hay momentos en los que no tienes fuerzas para levantarte del suelo y
otros en los que te multiplicas por el máximo.
Después de tantas horas perdidos
supondríais que os estaban buscando...
Sí, eran días enteros, pero las condiciones eran terribles. Pensábamos que tarde o
temprano nos encontrarían, pero el tiempo avanzaba en nuestra contra.
La tercera noche subió la niebla y los
helicópteros salieron en vuestra ayuda. ¿Llegastéis a oírlos y a verlos?
Nos sentimos liberados por que creíamos que nos habían visto, incluso estuvimos a
punto de comernos la poca comida que nos quedaba, pero la luz una vez más se esfumó y
los helicópteros no regresaron. Llegamos a llorar de rabia y de impotencia. Decidimos
ponernos en marcha otra vez y seguir andando durante toda la noche, pues la anterior la
habíamos pasado fatal y, sinceramente, pasar una noche más nos hubiese costado muy caro.
¿Qué sentisteis al oler el humo de las
chimeneas de Bocígano?
Nos dio mucha alegría porque nos supimos salvados, pero luego se nos vienos
encima todo el agotamiento acumulado en los días anteriores, nos quedamos sin fuerzas y
totalmente exhaustos. El cuerpo se relaja, ya no vas a más, se queda en lo mínimo. Por
cierto, la gente de Bocígano se portó fabulosamente con nosotros.
¿Qué sabor tiene la primera sopa caliente?
Es lo mejor que te puede pasar ese día.
Ahora, con el mapa delante, las distancias
parecen más cortas...
El mapa sirve para orientarse a grandes rasgos, pero en él no aparecen las rocas
cubiertas de hielo, los cortados, la nieve blanda, los arbustos, lo crecido que viene un
río, la niebla, ni las fuertes ráfagas de viento. Ni siquiera ahora con el mapa en las
manos podría definir por donde estuvimos caminando.
¿Qué pensáis ahora del modo en que se
llevó a cabo vuestro rescate?
Los cuerpos de rescate pensaron que actuaban de la forma más conveniente y nunca lo
criticaremos. Queremos agradecer a todos los cuerpos de rescate y a los voluntarios su
esfuerzo por encontrarnos en unas condiciones tan difíciles. Gracias de corazón a todos
ellos.
¿Qué moraleja habéis aprendido de todo
esto?
No es algo de lo que hayamos aprendido especialmente. Hemos puesto en práctica las
técnicas que ya conocíamos, en este caso, llevadas hasta el extremo. Sufrimos mucho.
Creemos que, una vez perdidos, no cometimos ningún error. Nuestra relación fue
buenísima y tomamos las decisiones en conjunto, eso fue lo mejor. La moraleja reside en
que jamás hay que subestimar a la montaña y sus condicionantes, hay que aprender a darse
la vuelta a casa a tiempo y llevar siempre el equipo apropiado y conocer las técnias a
emplear ante una situación de tal riesgo. |