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PASIÓN POR IRÁN
Entrevista a Kamkar Emami, Director de Irán Sará
© Irán Sará

Recomiéndenos un recorrido que el visitante no debe perderse.
Irán posee lugares emblemáticos que el visitante no puede perderse aunque su visita tan solo sea de una semana. Es el caso de las Ruinas Persépolis, un gigantesco palacio levantado por el Imperio Persa, cercanas a la ciudad de Shiraz; de la ciudad de Isfahán, conocida como la mitad del mundo por ser un espléndido mosaico artístico-arquitectónico fruto de un pletórico pasado; de la ciudad de Yarzd, construida en barro a las orillas del desierto; y como no de Teherán, con sus museos y sus animados bazares como punto de partida para recorrer el país.

Si se dispone de algo más de tiempo, ciudades como Mashad, Tabriz, Kashan, Kerman y Bam (fortaleza junto al desierto con 2000 años de antigüedad) son ciudades que sin duda enriquecerán culturalmente al visitante. Y por supuesto, si después este completo recorrido todavía se dispone de más tiempo, Irán ofrece mil rincones que ver y sentir aunque no aparezcan en los mapas turísticos, todo depende de la iniciativa del viajero y del tiempo que se posea.

Además de estas rutas ya clásicas ¿qué alternativas recomendaría a los amantes del turismo activo?
Irán posé una orografía muy peculiar que abarca parajes naturales bien dispares. La zona norte del país es muy montañosa, por lo que es muy atractiva para realizar trekkings y ascensiones. El volcán Damavand es nuestra montaña más alta (5.671 m.) y hasta ella vienen montañeros de todo el mundo para ascender por sus nieves perpetuas, además en esta zona también existen instalaciones para la práctica del esquí durante el invierno. Frente a las costas del sur del país se localizan unas islas coralinas (Isla de Kish) de aguas templadas donde disponemos de instalaciones apropiadas para la práctica de buceo y el avistamiento de tiburones. Y para los más atrevidos, que gusten de la exploración, toda la zona de los desiertos del este ofrece la posibilidad de recorrer a pie, en camello o en 4X4 los caminos abiertos hace milenios por las caravanas de comercio.

La geografía de Irán ofrece tantas posibilidades como ideas o gustos tenga el viajero ávido de aventura, pues sus paisajes, muy diferentes a los europeos, son una fuente inagotable de sorpresas.

Si hablamos de gastronomía ¿qué menú típico aconseja degustar?
Irán posé un sinfín de variedades en su cocina. Si tenemos en cuenta que la industrialización aún esta lejos de nuestros "pucheros", el "arte" gastronómico hay que entenderlo como plenamente natural y artesano. Las carnes, legumbres, verduras, frutas, pastelería… se siguen cocinando de igual forma que lo hacían nuestros abuelos. Además, si tenemos en cuenta que cada región tiene sus propios platos, la experiencia gastronómica en Irán puedo asegurarles que será de lo más "sabrosa".

Entre otros, uno de los platos más típicos y exquisitos que se pueden degustar en cualquier restaurante es la conocida Brocheta de Carne a la brasa con arroz al vapor y azafrán. Después se puede optar por distintos guisos acompañados de berenjenas, de nueces, de calabacín, de verduras… por cierto, tenemos un "Cocido" muy similar al "madrileño" con la diferencia de que la carne es de cordero; es muy típico y yo lo recomendaría. Llegado el momento del postre, hay gran variedad de helados para elegir, si bien el de almidón con zumo de limón muy frío es ideal para los meses de verano. Para beber, como es lógico un buen té, que a pesar de servirse bien caliente, en verano será la mejor fórmula para aliviar el calor. Los zumos de fruta son otra difícil elección pues de cualquier fruta que se imagine encontraremos su zumo al instante en cualquier rincón del país. Y para finalizar, tras cualquier degustación gastronómica, una larga pipa de agua acompañada de una amigable conversación será el mejor de los colofones.