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27 de julio de
2001
RUMBO A SINGAPUR
Cambio de planes
Antes que nada
saludar a mis nuevos compas de tierratragame.es, José María y
Jaime. Peazo aventura se han preparado... y con buenas monturas, les
deseo mucha diversión.
Bueno, por fin con
este relato me pongo al día, esto de escribir sobre lugares por los
que he pasado hace tiempo, se hace difícil. No exagero, cuando
continuamente cambias de lugar, recibes mucha información y cuesta
almacenarla. Es lo que más noto al hablar con España, lo diferente
que pasa el tiempo para unos y otros. Yo creo que llevo toda una vida
haciendo esto, cuando para mi gente tan solo salí hace unos pocos
fines de semana.
Mi paso por Turkia
aun lo tengo reciente. En la frontera me cobraron 10 dólares por
entrar, no sabia que se necesitaba visado, pero la mayor sorpresa fue
al cambiar dinero.... por 3.800 pesetas me dieron 21 millones de liras
turkas. Aunque al cambio este país resulte barato al bolsillo
español, su moneda te hace sentir todo un millonario derrochador.
Hay pequeños
detalles que para el viajero hacen diferente un país de otro, en
este, para mi, han sido sus manantiales. Son pequeños oasis que
siempre aparecen cuando más lo necesitas, y a estas temperaturas
suele ser constantemente. Simple los encontraba abarrotados de puestos
con todo lo vendible, y es que esta gente lleva el negocio en la
sangre. Continuamente te entran con cualquier producto y hay que andar
con cuidado. En la capital, en la terraza de un restaurante por tres
veces me la quisieron meter doblada con la cuenta, menos mal que uno
nació en el barrio de Carabanchel...
En la primera
población importante tuve la suerte de ver una boda, bueno más que
verla la escuché, pues tienen la costumbre de hacer sonar los
cláxones de los coches, fue ensordecedora. Es una afición que no he
llegado a comprender, pitan tanto conduciendo que nunca sabes el
motivo. Sus carreteras son curiosas, para franquear una loma no la
rodean, solo entienden la línea recta, tenga la pendiente que tenga.
Por cierto en Kesan dos perros me pusieron en un grave aprieto y
consiguieron ponermelos de corbatilla.
Este es un país de
contrastes, sobre todo en lo que concierne a las mujeres... bikinis de
impresión compartiendo zona de baño con islámicas a las que solo
ves los ojos.
En Estambul conocí a
una pareja de catalanes muy majos, grandes viajeros, profesores de
matemáticas, que iban en un Peugeot 505 a Senegal para luego
venderlo. Con ellos pasé tardes de paseo y sahis (te) visitando esta
ciudad que todavía conserva magia y que me atrapo desde el primer
momento. En la mezquita de Suleiman " en magnífico" la más
importante de las muchas que te encuentras y la más bonita en mi
opinión, me paso algo que no podré borrar en mucho tiempo. Descalzo
y sentado en el suelo como es de rigor, observé que empezaba a venir
mucha gente. La curiosidad pudo más que la prudencia y me vi metido
en mitad de su celebración mas importante, la del viernes... para no
ser descubierto imité, como puede, todo lo que vi. Se que fue
imprudente y peligroso (según me apuntaron más tarde) e incluso
irrespetuoso, por el paripé, pero el encontrarme rodeado de docenas
de musulmanes con la cabeza apoyada en el suelo, mientras el almoacin
cantaba, fue emocionante.
En otra ocasión
probé unos baños turcos con masaje. Soy masajista y lo que el
gigante me hizo no se parece en nada a lo que me enseñaron... me
retorció y torturó a su antojo, pero parecía que sabía lo que se
traía entre manos (nunca mejor dicho) y el resultado finalmente fue
delicioso.
Pero el momento más
importante en esta ciudad fue cuando tomé la decisión de hacer un
giro en mi viaje... Dejo para otra ocasión países que seguirán
teniendo su misterio y finalizo mis pedaleos. Varios son los motivos
que me han llevado a tomar esta decisión, ninguno por malestar, pero
siempre sigo a mi corazón, y esta vez no me dejaba en paz con algo
que estaba dejando en mi tierra y que cada vez estaba más lejos en
distancia pero más cerca de mi.
Aun así, antes en mi
vuelta a casa quería darme el capricho de visitar Gran Bretaña,
Gales e Irlanda, por lo que tenía que coger un vuelo a Londres con
escala en París. Conseguir meter la bici en el avión fue toda una
odisea. Llegue tarde, no entraba en la caja que pedí para la bici y
además me pasaba de peso. La desmonté en la terminal de nacionales
por lo que desmontada tuve que llevarla a la de internacionales
corriendo con el carrito. Me requisaron las bombonas de gas de la
cocina, es peligroso por la presión, me registraron las alforjas en
todos los controles por no se qué repuesto de la
bici, y todo eso en el tiempo récord de una hora. Lo conseguí y lo
mejor fue recorrer en apenas tres horas lo que anteriormente había
tardado semanas pedaleando. Así que mi próximo relato será desde
Inglaterra..
Saluditos
Carlos Cordero
ccordero@tierratragame.es
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