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6 de febrero de
2002
"BANGKOK NUNCA DEJA DE
SORPRENDER"
No es la primera
vez que caigo por Bangkok, pero no por ello dejo de abrir la boca con
admiración ante lo que tengo delante de mis ojos. El lema de la
oficina de turismo es "Amazing Thailand" (sorprendente
Tailandia) y tienen toda la razón.
Esta ciudad es un
mastodonte de mas de diez millones de personas que nunca duerme.
Siempre en continuo movimiento; mercados al amanecer, por la tarde o
por la noche. Nunca consigo saber si el paisano esta montando o
recogiendo el chiringuito... y, por supuesto, el tráfico que no para,
excepto en las horas punta que está colapsado.
Y hablando de
tráfico, más que divertidos, para el visitante, resultan lo Tuk-Tuk
(moto-taxi de tres ruedas) que rugen y escupen humo sin reparo pero
que pueden hacerte pasar un buen rato... Tan solo tienes que regatear
con el conductor y conseguir un buen precio para el sitio al que
quieres ir; luego tener algo de suerte y que no te lleve, de camino, a
alguna tienda de souvenir, sala de masaje o salón de lindas mujeres
de compañía. Ya que si acabas entrando en algunas de ellas, él
conseguirá una comisión y te intentará convencer de que donde le
has indicado estaba cerrado o que era peor sitio que al que te ha
llevado.
Algunas veces se
ponen cabezones y no te hacen caso así que no queda otro remedio que
bajarte y buscarte otro, por supuesto sin pagarle un duro. A pesar de
los calentones de cabeza que producen son graciosillos y conducen
hábilmente entre el maremagno de coches, motos y autobuses,
haciéndote subir la adrenalina por el mismo precio. Por la noche, ya
con menos trafico, disfrutas más porque alcanzan mayor velocidad y el
motor produce mayor estruendo. Los conductores de autobuses, a pesar
de llevar vehículos de mayor longitud, no se quedan a la zaga y no
tienen que envidiar ni al mismísimo Niki Lauda. Son más aconsejables
los mas baratos (unas 15 pesetas), con las ventanas bajadas y sin aire
acondicionado. A pesar de crujir y dar la impresión de ser de
hojalata no se rompen y aguantan frenazos, giros y todo tipo de
brusquedades; eso si, siéntate o agárrate bien a alguna barra o
alguna de las tailandesas que te rodean.
Que os puedo
decir... pues que ellas te hacen abrir la boca no de sorpresa sino de
admiración por lo guapas y coquetas que son. Sin pecar de machista
tengo que decir que de cuerpo andan sobradas aunque sin grandes
curvas... las suficientes. Te hablan con dulzura y sin levantar la
voz, a veces tan bajo que ni las oyes. Por si fuera poco, a partir de
los 15 años la mayoría va al colegio en minifalda. La verdad es que
yo no diferencio muy bien las edades, reconozco a las niñas y a las
ancianas pero al resto no se si van por los 20 o por los 40.
Ellas, con sus
sexy modelitos y su estético andar contrastan con los monjes de
cabezas rapadas y túnicas naranjas. Y es que, aunque suene a eslogan,
Bangkok es una ciudad de contrastes. Los rascacielos hacen sombra a
antiquísimos templos o a cochambrosas casas. Los grandes centros
comerciales vendiendo bienes de marca compiten con las mejores
falsificaciones a píe de calle. Los coches Mercedes adelantan a
vehículos a pedales. Los restaurantes de lujo no sirven mejor comida
que los chiringuitos ambulantes. Uno siempre podrá disfrutar por unos
veinte duros de un plato de arroz, o unos tallarines fritos con
verdura, o de unos ricos pinchos morunos, o de un buen manojo de
plátanos, o de un par de piñas... Bueno que no falta donde elegir,
simplemente camina y escoge.
Como esta vez voy
acompañado me lo paso mejor, tengo quien ría mis gracias y a quien
reír sus bromas, siempre con los thais que no tardan en apuntarse a
la fiesta. Hemos recorrido gran parte de la ciudad a píe y mientras
esperamos la visa de Camboya, para no perder la forma, por la noche
nos dedicamos a hacer "largos" en la calle de Kousan Rd.
Esta era y sigue siendo la típica zona de hoteles baratos,
restaurantes y tiendas de souvenir para viajeros de bajo presupuesto
(los mochileros). Lo que empezó siendo un área donde descansar y
conocer gente interesante se ha ido convirtiendo en un autentico
hervidero de "pintas", "colgados" o como queráis
llamarlos, con mil y un piercing, pelos rasta, tatoos y ropas de
difícil descripción. Aunque en realidad, nosotros debemos ser uno
más de ellos, con el maillot ciclista, con el escudo del Cádiz o con
el pañuelo pirata a la cabeza. Los bares cutres de hace años se han
ido restaurando y ahora lucen mas confortables, incluso hay ya varios
edificios nuevos. Por supuesto los precios han subido y los thai no se
cortan en sangrar a los extranjeros (farang). Hacen bien porque más
de uno se lo merece.
Por la noche, como
os decía, recorremos esta calle viendo a estos personajes,
aprovechando para tomar unas cervezas y comprobar como los jóvenes
locales se acercan los fines de semana a disfrutar de la fiesta al
estilo "farag". Por supuesto los que tienen una economía
pudiente porque los precios no son muy accesibles para ellos.
En sitios como
estos que se salen de lo normal, nos gusta grabar con la cámara de
vídeo o tomar fotos. Pensamos que si conseguimos material de interés
será en lugares alejados del turismo convencional. Lo intentamos con
el Thai Boxing (Muai thai) en el Lumpini Stadium pero lo caro del
ticket nos dejó "cao" y fuera de él. Más que por el
dinero nos fastidió que a los extranjeros solo les permitieran
comprar de los tickets caros. También hemos grabado imágenes
pedaleando en el caótico trafico de Bangkok o en los espectáculos de
interés"sexy-cultural" en el barrio de Patpong. Ya sabéis
las "ladis dancing" y luego el "boom-boom"...
En este último
documental debo decir que nos faltó pulso en la mano para grabar a
esas mujeres ligeras de ropa y en provocativas posiciones. A pesar de
contar con otro amiguete español, que se había unido minutos antes a
nosotros, nos faltó decisión o concentración para hacer algunas
tomas dentro de los pubs. O quizá estábamos tan pendientes de lo que
veíamos que olvidamos encender la cámara... Lo de espectáculo
"sexy cultural" tiene su explicación: Lo de sexy se sobre
entiende por el físico y lo ligeras de ropa que van las thais
mientras bailan, y lo de culturales, porque es de interés
médico-científico saber que hay mujeres capaces con su vagina de
destapar la chapa de una botella, tocar la turuta, expulsar bolas de
pinpón, disparar una cerbatana, ingerir agua, fumar un montón de
cigarros a la vez o sacarse cuchillas... De ahí, si de ahí... Cada
vez me da más reparo hablar de ellas porque puede dar la impresión
de que son simplemente objetos sexuales para ser usados por el que
quiera pagar. Pero ellas son personas que desarrollan un trabajo en
una sociedad donde su papel no este tan mal visto y es posible que no
tengan otra forma mejor o más digna de ganarse la vida. Además, a su
alrededor se mueve el dinero que alimenta a un gran numero de
familias.
También, como
antes comentaba, pedalear por esta ciudad es otro espectáculo donde
uno se carga de adrenalina; ya sea por el terrible ruido o los muchos
gases de los tubos de escape que esnifas. No te puedes tomar ni un
respiro; siempre con los ojos abierto y con todos los sentidos
alerta... Cuando un semáforo se pone en rojo ya puedes ir ganando
posiciones entre los coches y colocarte en primera línea. Igual que
tu lo hacen decenas de motos y bicicletas y en un momento llegas a
creer que estás en la parrilla de salida de un gran premio de
motociclismo, con los motores rugiendo a la espera de que el semáforo
cambie... y cuando la luz se pone verde ya sabéis... "el ultimo
paga"...
Saludos y, como
decía el Che... "Hasta la victoria" y hasta la próxima
crónica.
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