Nuevas noticias de
nuestro amigo y colaborador Juan Antonio Alegre, en esta ocasión
recibidas por primera vez vía correo electrónico. Parece ser que sus
pasos, mejor dicho sus pedaladas, avanzan ahora, tras dejar atrás
lugares anclados en la Edad Media, por caminos en los que las nuevas
tecnologías están al alcance de la mano.
...Desde casi
el "culo" del mundo
Al final, he
acabado en Australia, las antípodas de España, pero creo que
ateniéndome al mapa el "culo" del mundo tiene que estar en
Nueva Zelanda. Antes de nada quiero comentaros que es una
satisfacción leer algunos mensajes que me han enviado lectores de
TierraTragame y como por aquí, en Sydney, INTERNET es muy barato (200
pesetas/tiempo ilimitado), hasta he podido chequear tranquilamente la
web.
Felicidades por la
cantidad de información que dais y por los reportajes, ¡sois unos
monstruos!
Desde la última
carta que os envié me han pasado muchas cosas... Una vez remontamos
el Mekong y el Yangze river llegamos al Tíbet. Afortunadamente, solo
una pequeña entrevista con unos policías fue el único obstáculo de
las autoridades chinas. La ruta esta prohibida a los extranjeros y
debido a ello hay mucha gente viajando por la noche para evitar los
"check point". El alemán y yo los cruzamos "por la
cara" y a plena luz del día, sorprendentemente estaban las
barreras sin rastro de policía. Yo no me jugaba nada y me daba igual
si me echaban para abajo, lo único que no quería era pagar multa
alguna, así que por si acaso metí el dinero en una cámara de bici
rota...
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Los paisajes que
fuimos atravesando son espectaculares, especialmente vistos desde los
puertos de montaña (varios por encima de los 4.500 metros). Para mí,
éstos han sido muy duros porque, sobre todo, cuando viajábamos cerca
de los dos grandes ríos, subíamos y perdíamos altura
constantemente. En realidad, el Este del Tíbet no es ese famoso gran
plató donde no bajas de 4000 metros. Aquí, todo son valles,
gargantas y ríos que parecen nunca acabar. En esta parte, al
contrario que en otras del Tíbet, la gente, los tibetanos, no son tan
hospitalarios. Mucho mirarte, "hallo", "okey" y
similar pero poca ayuda. Además, el alemán con el que viajaba tenia
poco aguante y rápido se mosqueaba. Los tibetanos perdieron hace
años la guerra con los chinos y ahora están perdiendo su cultura.
Cada vez se abandonan más, ostensiblemente los hombres más que las
mujeres. La cerveza está ganando la partida al té con mantequilla de
yak; los "instant noodles chinos" al tsampa (bollo tibetano)
y las gorras de baskeball a los tradicionales gorros o tocados
tibetanos. Son pequeños detalles pero es la cruda realidad de una
perdida de identidad.
Un aviso para
caminantes. Quizá los controles de la policía china en estas áreas
cerradas ya no sean muy estrictos, pero está surgiendo una mafia
entre los conductores de camiones y autobuses en el comienzo de la
ruta. En cuanto vean tu cara de "gringo" y tu mochila te van
a pedir mucho dinero por llevarte. Bueno, después del Tíbet a lo
largo de la Sichuan - Tíbet Highway (el nombre es de chiste porque es
un camino de tierra, piedras, y mucho polvo si tienes la mala suerte
de cruzarte con alguno de los muchos convoyes militares, a veces de
mas de 50 camiones) alcancé Chengdu. Aquí tomé un tren hasta
Guangzhou (Cantón). Dos días de infernal viaje.
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Cuando cojo el
tren, normalmente compro billete de hard seat (asiento duro)
que es el más barato, a pesar de que las costumbres de los chinos
(escupiendo, tirando los restos de comida al suelo...) no son las mas
saludables en estos vagones económicos. En Cantón, a las doce de la
noche, pude ver el partido de España ante Yugoslavia correspondiente
a la Eurocopa. A los chinos, sobre todo a los jóvenes, les gusta el
fútbol y por la noche se reúnen en teahouses y restaurantes.
En uno de estos vi este partido y aunque el fútbol no es mi pasión,
cuando estas fuera de casa sientes algo distinto, y allí que me puse
a gritar como el mejor de los hinchas. Luego, tirado en un callejón
dormí un par de horas hasta que al amanecer los de la "train
station" me dieron la bici. Y una vez más a la carretera... 150
kilómetros a lo largo de una infernal autovía repleta de trailers,
motos, gente... everything, hasta llegar a la frontera con Hong Kong.
Aquí, después de
entrar en un servicio público me di cuenta de que este no era mi
mundo, que lo mío eran los espacios naturales. Seguro que os reís de
la situación, pero para que saliera el agua del lavabo yo no sabía
que había que poner las manos debajo del grifo; era la a primera vez
que me veía en esa situación y durante varios segundos estuve
estudiando como conseguir que cayera el agua hasta que vi como otra
persona ponía las manos bajo el grifo.
Pues bien, crucé
la frontera en un autobús especialmente fletado para el alemán, para
mí y para las bicis. Es un trayecto de apenas dos kilómetros por el
que te piden pagar el equivalente a uno de 100. Estúpidas
regulaciones por las que nos negamos a pagar el ticket alegando que no
teníamos dinero. Luego, una semanita en Hong kong, durmiendo en la
playa y en los parques,
hasta que conseguí volar a Sidney.
Y aquí estamos,
buscando trabajo. Por ahora, tras dos semanas no he encontrado gran
cosa, un par de días en una empresa de mudanzas. Acabe reventado pero
saqué dinero para ir tirando... Los salarios están muy bien pero el
nivel de vida es mas caro que en España. Por ejemplo, suelen pagar
entre mil y 1.500 pesetas la hora por trabajos tipo restaurante,
pintor, mudanzas... y yo pago 9.000 pesetas semanales por una casa
donde vivimos ocho personas.
Parece que aquí
hay "buen royito" en bares, pubs, discos... todos los días
de la semana. Aparentemente, el ambiente es muy permisivo. Yo voy con
la chaqueta amarilla fosforito de manga larga de ciclista por la
noche, y sin cortarme porque no llamas tanto la atención como en
otros sitios. Os podría contar muchas más historias y batallitas
pero empieza a invadirme el cansancio. Si alguien está interesado en
viajar a Australia y puedo ayudarle con algo de información, no
dudéis en contactar conmigo (me gustaría aguantar por aquí hasta
después de las Olimpiadas, dependerá del "curro"). Y si
alguien sabe algo de Sydney o Australia en general (contactos o useful
information) aquí tenéis mi e-mail.
Un abrazo y hasta
la próxima.
Juan Antonio Alegre
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