DIARIO DE UN
EXPERTO EN FUGAS
Al fin... Tras
tres meses de espera, Juan Antonio Alegre nos envía su primer correo,
eso sí, postal, pues por donde para actualmente "no es fácil
mandar un e-mail", comenta. En su carta, fechada el 27 de marzo
de 2000 -ha tardado en llegarnos un mes- escribe que tras su paso por
Tailandia y Laos ha cambiado sus planes.
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Según nos cuenta:
está "en Kunming (provincia de Yunnan), en el lado chino de la
frontera con Laos, y he conocido a un brasileño que desde aquí
quiere llegar a Lhasa en bici... La cosa no es fácil pues estamos a
finales del invierno y la nieve y los desprendimientos de tierra
pueden complicar mucho el avance, además, por si fuera poco, es una
ruta prohibida a los extranjeros y existen varios puestos de
control... Conozco la mitad de la ruta pues en el 98 fue el camino
que, en sentido contrario, tomé para llegar también a Lhasa y fue un
infierno... Quizá por esa razón el desafío del brasileño me ha
convencido y me voy con él. Por cierto, me compré una bici en
Vientiane (Laos) por 90 dólares que va como la seda...".
A continuación os
reseñamos la crónica de su diario de viaje, que Juan Antonio nos ha
enviado en esta primera entrega, a la espera de más noticias suyas...
Y como siempre, por si tienes oportunidad de entrar en Internet, desde
TierraTrágame.com ¡te deamos la mejor de las suertes!
Empezar el viaje
en Tailandia fue una buena idea, las facilidades turísticas
(información en estaciones de trenes y autobuses o innumerables
hoteles) ayudaron a irme soltando poco a poco, además me dada la
posibilidad de elegir una amplia gama de precios, desde el lujo (lejos
de mi presupuesto) a los escasos dos dólares por una cama.
A pesar de estar
ya inmerso en una constante ola de turistas, siempre es fácil
encontrar lugares interesantes para visitar en Tailandia, empezando
por su capital Bangkok, auténtico compendio de contrastes. Desde el
caótico trafico, los rascacielos y las modernas zonas comerciales
compartiendo espacio con sus mercados flotantes, pagodas y el
majestuoso Palacio Real. Incluso las chicas con minifalda son también
parte ese contraste frente a los monjes budistas de cabeza rapada y
togas naranja.
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Aunque como es
abiertamente conocido, la principal atracción de Bangkok para muchos
visitantes extranjeros es el sexo. Ahí está el barrio de Patpong con
sus innumerables formas de prostitución. En estas calles es donde,
además de un mercado nocturno, se concentra la mayor oferta
inimaginable de go-go bares, clubs de alterne y de sexo a la carta…
Entre los shows más destacables cabe citar como una bailarina fuma
tres cigarrillos a la vez con la vagina, para después quitar la chapa
de una botella de coca-cola y terminar el espectáculo lanzando dardos
con una cerbatana o tocando la trompeta, por supuesto siempre
utilizando su aparato genital.
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Pero quizá lo que
más me sorprendió fue ver como otra bailarina se sacaba una hilera
de cuchillas de ese mismo lugar… Me acorde entonces de las historias
de mujeres vietnamitas que, durante la última guerra, se introducían
cuchillas en la vagina para herir a los soldados americanos cuando
intentaban violarlas. La zona es de sorprendente atracción turística
y roza sin pudor lo circense. El negocio debe ser muy rentable pues
han abierto un Patpong II y un tercero para homosexuales y
travestidos. Desde luego, lo más patético son las redes que explotan
a niños y niñas aparentemente sin miedo a las autoridades, y por
supuesto la clientela que lo promueve…
Tras una semana en
la capital puse rumbo al Norte, hacia las montañas, descartando a las
turísticas playas e islas del Sur. Visite la zona fronteriza con
Miamar (Birmania) y la confluencia de los ríos Mekong y Sai, que es
el territorio conocido como Triángulo de Oro, donde se recolecta y
comercia con el opio, si bien parece que este mercado actualmente ha
bajado bastante. De todas las lenguas y lugares que visito me gusta
sacar un buen término y su significado, y en este he acuñado la
palabra "sanuk". Su significado es "gracia" y esto
es algo que a la gente le gusta poner en todos los aspectos de su
vida, incluso en el trabajo. Realmente lo he visto reflejado en muchos
aspectos; en sus festivales; funerales; mercados nocturnos…,
ciertamente a los tailandeses nunca les falta una sonrisa y
disposición para encarar las 24 horas del día.
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Cruzando el Puente
de la Amistad que enlaza la orilla tailandesa del Río Mekong con la
de Laos he llegado a Vientiane, su capital. Tras una primera toma de
contacto, dando una vuelta por sus calles, te das cuenta del precario
estado político y económico de esta república. Los mejores
edificios son los de los hoteles de lujo, embajadas u organismos
internacionales, eso si rodeados de calles polvorientas y mal
asfaltadas. El Palacio Presidencial parece abandonado a su suerte,
prácticamente sin guardias, y es que al igual que en todo el país no
se nota presencia de soldados o policía. Como si el estado no
ejerciera un claro protagonismo, las cosas funcionan por si solas o
simplemente no funcionan…
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Tras un par de
horas en mi hotel me cercioro de que uno de los principales atractivos
de Laos es el "material" para fumar. No hay control policial
y aunque la Oficina de Turismo trata de persuadir de su consumo con
carteles alusivos, su finalidad es nula. Fumadores locales de opio ven
como cada vez más extranjeros llegan al país a comprar su producto o
van a sus pueblos a fumarlo en la pipa que ellos mismos les preparan.
Y es que este comercio es una importante fuente de ingresos para las
tribus de las montañas, a las que resulta interesante hacer una
visita independientemente del motivo de este comercio.
Bueno, cada loco
con su tema, unos "colgados" del opio y yo que me compro una
bici en Vientiane. Ya lo intenté en Tailandia pero eran muy caras o
muy baratas por malas; desde luego lo suyo son las motos. En Laos,
más pobres y con gran influencia de China no tuve ese problema, y la
bici que compré creo que fue una buena elección… Si bien es muy
básica, será más fácil encontrar repuestos y posiblemente menos
piezas se quedarán por el camino.
Quizá no fue este
el mejor lugar para empezar a pedalear pues la entrada a China por el
norte es totalmente montañosa; un constante sube y baja por penosas
carreteras, mejor dicho por caminos de piedra y tierra. De todas
formas mereció la pena porque durante algunos días conseguí salir
de la rutina de los lugares turísticos, ya que por aquí debido a la
escasa población laosiana hay veces que los extranjeros parecemos
mayoría…
Sin nada que me
deslumbre especialmente estoy inmerso en una parsimonia total, los
días van pasando entre visitas a templos (destacables los de Luang
Prabang), los atardeceres en el escenario kárstico de Vang Vieng o
las animadas orillas del Río Mekong. A mi paso la gente con su calma
y respeto también contribuyen, únicamente los niños cuando cruzó
los pueblecitos rompen esa monotonía con sus efusivos saludos. Los
mayores nunca se dirigen a ti, son reservados, pero si necesitas algo
ponen todo de su parte para ayudarte. Siempre soy yo el que tiene que
romper el hielo, es fácil de entender que miren con recelo al
extranjero pues los que han pasado por aquí no dejaron buen recuerdo;
los intensivos e indiscriminados bombardeos americanos, durante la
guerra de Vietnam, que arrasadon el país son un claro ejemplo.
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Dicen que ahora
Laos se ha convertido en el objetivo económico de sus vecinos China,
Tailandia y Vietnam. Creo que no lo tienen fácil y es que los únicos
productos laosianos que recuerdo son Lao Beer (cerveza), Lao Lao
(Whisky de arroz), su café que ya exportan mayoritariamente a Francia
y el opio o similares…
Una vez al otro
lado de la frontera, en Kunming, capital de la provincia Yunnan
(China) he conocido a un ciclista brasileño que quiere llegar al
Tíbet. La ruta es difícil y arriesgada… lo suficiente como para
hacerme cambiar completamente de planes. Creo que me voy a ir con él…
Seguiremos en
contacto…
Juan Antonio
Alegre
Kunming, 27 de marzo de 2000
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